UMG y Embajada Rusa promueven el conocimiento científico

UMG y Embajada Rusa promueven el conocimiento científico

En su búsqueda de la innovación tecnológica y estudiantil, la Universidad Mariano Gálvez de Guatemala (UMG) en cooperación con la Embajada de la Federación de Rusia en la República de Guatemala, organizó la conferencia científica del cosmonauta ruso Mikhail Kornienko.

La conferencia se llevó a cabo el viernes 4 de octubre, en el Aula Magna de la UMG. En el evento, el cosmonauta compartió con la audiencia, en una dinámica de preguntas y respuestas, cuál fue su experiencia durante la expedición 23/24 de la Estación Espacial Internacional, (EEI). Dicha expedición tenía como objetivo estudiar las consecuencias de las condiciones espaciales sobre el cuerpo humano.

Bienvenida a cargo del ingeniero Rolando Torres en la Conferencia del cosmonauta Mikhail Kornienko en Guatemala , conferencia gratuita en el Campus Central de la Universidad Mariano Gálvez. Fotografía: Esbin García

Kornienko permaneció en la EEI durante aproximadamente un año, junto a su compañero estadounidense, el astronauta Scott Kelly. Su estadía de 516 días en la EEI fue para investigar los efectos de la falta de gravedad en el cuerpo humano. El tiempo de estadía coincide con el viaje hacia Marte, el cual dura un año de ida y otro año de vuelta.

La visita de Kornienko a la UMG, coincidió con el aniversario del lanzamiento del primer satélite artificial en la historia de la humanidad, el Sputnik -1 lanzado el 4 de octubre de 1957 por la Unión Soviética.

La conferencia

Los asistentes abarrotaron el Aula Magna, entre catedráticos, estudiantes de ingeniería y ciencias médicas y público en general. Algunas de las preguntas y respuestas compartidas en esta experiencia son:

Kornienko pidió una fotografía con la audiencia que asistió a su conferencia en el Aula Magna de la Universidad Mariano Gálvez. Fotografía: Esbin García

¿Además de su educación y experiencia, porque razón fue elegido cosmonauta?

“Porque toda mi vida caminé hacia esta meta y pasé todas las pruebas clínicas y psicológicas. Además, hubo una comisión de mandato hacia Marte de la Agencia Espacial Rusa, Roscosmos y yo pasé esa comisión. Es bastante difícil aprobarla, porque solo aceptan a una persona de entre 150 candidatos y aprobé con base en las pruebas que hicieron con mi cuerpo”.

Sobre la comida del espacio y el bienestar físico del cuerpo humano:

“Los entrenamientos diarios no solo son especiales, sino también obligatorios para los cosmonautas. Este incluye levantamiento de pesas, bicicleta, correr, etc. Desde la tierra monitorean su cumplimiento y no hay nada mejor que el ejercicio para superar las consecuencias negativas en el cuerpo por la falta de gravedad en el espacio”.

¿Cuál fue el mayor reto físico y psicológico durante la estadía en el espacio?

“Para mí el aspecto más difícil de permanecer en la EEI es el psicológico. Es un sentido especial. Por ejemplo, yo pasé 24 horas en avión y crucé la mitad del planeta para estar aquí en Guatemala. Veo caras humanas y plantas en las calles y por eso sé que estoy en la tierra ahora.  Ese es el problema en el espacio. Porque allí no hay naturaleza, ni lagos, ni el canto de los pájaros, ni animales.  Ese es un gran reto psicológico para las personas que están en la EEI.

Uno crece así, rodeado de gente y naturaleza.  Es muy difícil superar ese tipo de soledad. Por eso yo pedí a la agencia espacial, que enviaran a la estación los sonidos de la naturaleza. Cuando mi compañero (Scott Kelly) escuchó el sonido de la actividad eléctrica, corrió hacia mí para saber cómo había conseguido esto. Al pedirme estos sonidos le dije que, con gusto, a cambio de dos chocolates. Desde entonces reprodujimos estos sonidos de la naturaleza en la estación y esto nos ayudó mucho durante la misión. Hablo con tanto detalle sobre este problema pues si en el futuro queremos visitar otros planetas, necesitamos resolver este importante problema”.

Arseny Rebrov, agregado de Prensa de la embajada de la Federación de Rusia en el país fue el encargado de traducir a la audiencia la exposición de Kornienko. Fotografía Esbin García.

¿A qué velocidad estuvo en órbita y en que órbita estuvo?

“La estación está a 400 kilómetros de la tierra y la velocidad fue de 8 kilómetros por segundo”.

¿Qué se necesita para llegar a ser astronauta o cosmonauta, tanto en estudios como en condición física?

“Además de tener una condición física muy fuerte, debes encaminar toda tu vida hacia lograr esta meta. Debes tener la educación adecuada y ser deportista. Debes siempre recordar que existen muchas personas con tu perfil y que tendrás la oportunidad de ser elegido entre 170 personas”.

¿Qué tipo de alimentación tienen en el espacio?

“Hay variedad de comida, carnes de diferentes tipos en lata. También están los productos secos a los que se les agrega agua, como el jugo. Toda la comida de la estación es de buena calidad, pero meses después ya quieres comer la comida de la tierra, lo que prepara la abuela, tu mamá o tu esposa. El astronauta Kelly logró hacer una ensalada en su laboratorio, y creo que ha sido la mejor ensalada que he probado en toda mi vida”.

Kornienko compartió con los asistentes sobre su experiencia en el espacio, con un toque de humor. Fotografía: Esbin García

¿Cómo afecta a la presión arterial la falta de gravedad?

“Mi presión arterial era muy baja, entre 60/90.  El cuerpo supera este problema y es una presión normal para que el cuerpo funcione bien en el espacio”.

¿Cómo duermen los cosmonautas y cuánto tiempo duermen?

“Dormimos 8 horas. Cada cosmonauta tiene su propia habitación con su propio sleeping bag y luz para la lectura, y duermes sin gravedad. Desde el punto de vista psicológico, necesitaba una almohada y no la tenía. Decidí usar una bolsa como almohada”.

¿Por qué en las fotografías del espacio no se miran las estrellas?

Es más fácil verlas desde mi casa de campo, en Moscú. Las ventanas de la EEI, están cubiertas con materiales especiales que bloquean en general la luz de las estrellas que podemos ver desde la tierra. Cuando estás del lado del día en la órbita, el sol no te deja ver las estrellas, y por la noche, el vidrio del escafandro bloquea la luz de las estrellas”.

¿Ha notado un cambio fisiológico tras sus viajes?

“Son inevitables, sin embargo, no son significativos. Por ejemplo, la altura aumenta en un par de centímetros. Ante la ausencia de la gravedad, aumenta el espacio entre los huesos y el cosmonauta crece. Los huesos pierden calcio y aumenta la presión de la sangre en la cabeza y en la cara. Después de la experiencia debes enfrentar estas consecuencias”.

Kornienko permaneció 516 días en el espacio exterior. Fotografía: Esbin García

¿Según su experiencia, cuáles han sido sus mayores descubrimientos?

“Los cosmonautas somos las manos de los científicos y los científicos son los cerebros. Nosotros solamente ejecutamos los proyectos y los científicos planifican y sacan conclusiones. La tarea del cosmonauta es llevar a cabo un experimento, según las instrucciones y parámetros de temperatura y tiempo y llevar estos datos a la tierra. Los científicos aún examinan los datos de los experimentos que llevamos a cabo. A nivel de rumor, se sabe que los científicos están satisfechos con los resultados de nuestros experimentos y esperamos que, con ellos, podamos ayudar a los cosmonautas que recorrerán este camino espacial en el futuro”.

¿Estamos más cerca de emigrar y lograr sobrevivir en el espacio o de la extinción?

“Creo que, desde el punto de vista ecológico, ya estamos al borde de una catástrofe. Porque yo con mis propios ojos vi islas de basura de plástico en el océano. Vi la eliminación de los bosques en la Amazonia. Y no se requiere ser un gran científico para entender que desde los años 60 hasta el día de hoy, la humanidad ha avanzado grandemente de manera tecnológica y científica y lo hizo sin pensar en la naturaleza. Ahora estamos a 14° y con 16° se mueren la mayoría de las bacterias. Dos grados más y estamos muertos.

¿Qué música escuchaban en el espacio?

Tenemos una biblioteca grandísima de música en el espacio.  Escuchábamos mucha música clásica, y todo dependía del humor.  A veces escuchábamos rock y música moderna también.

¿Cómo fueron esos 516 días en el espacio? ¿Cómo hablaba con su familia y que le pasaba por la mente en esos momentos?

“Hablé por teléfono con mi familia, por correo electrónico y tuve una videoconferencia. Usábamos una computadora especial que me dieron en Roscosmos, para tener comunicación con la tierra y con la que realizaba las videoconferencias con mis familiares.

Los asistentes pudieron expresarle sus dudas sobre el espacio al cosmonauta. Fotografía: Esbin García.

¿Cuál fue el mejor momento que tuvo en el espacio?

La experiencia más positiva fue cuando por fin caímos desde el espacio y aterrizamos en el desierto de Kazajistán el 1 de marzo de 2016. En pocas palabras, el regreso a la Tierra.

Además, Kornienko resaltó la importancia del trabajo en equipo entre astronautas estadounidenses y cosmonautas rusos. “Somos un equipo y nos llevábamos muy bien, no existían diferencias políticas ni ideológicas que afectaran nuestra misión”, explicó el cosmonauta. Actualmente Kornienko participa en la capacitación de cosmonautas jóvenes y comparte su experiencia alrededor del mundo.

Al terminar la conferencia, el doctor Rafael Espada, decano de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud le otorgó al cosmonauta Kornienko, un pin de reconocimiento como visitante distinguido de esta casa de estudios superiores.

Momento en el que se reconoció a Kornienko como visitante distinguido de la Universidad Mariano Gálvez. Fotografía: Esbin García

 

 

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